El trabajo entra en casa.
Y el espacio aprende a bajar el ruido.
Para esta edición, Meritxell Ribé y Josep Puigdomenech imaginaron un despacho dentro de la vivienda. Un lugar pensado para el teletrabajo, donde lujo y calma fueran de la mano.
La intención era clara: crear un entorno armonioso, funcional y silencioso. Junto a Gira, el espacio se domotiza para adaptarse al uso y al estado de ánimo a través de la luz y el ambiente.
La madera construye una “piel” continua de formas orgánicas que envuelve. Entre llenos y vacíos, aparecen armarios ocultos y soluciones funcionales integradas en el propio diseño.
Tras la mesa a medida, un panel esconde estanterías y añade un gesto inesperado. Los paneles, casi escultóricos, reproducen las curvas del techo a menor escala y se iluminan estratégicamente, aportando textura visual y profundidad.
En el suelo, una moqueta de lana sobre foam sube hasta el zócalo y refuerza la sensación acústica y envolvente.
Aquí el espacio de trabajo no invade la casa.
Se integra en ella con calma, tecnología y materia.




































